Después de ese día prometí mil veces que no me volvería a pasar, al ver mis lágrimas caer al ras de mi piel…

Cuando observé en la palidez de mi rostro la esencia perdida que tanto me costó encontrar…

Así es, lo juré golpeando mis mejillas con las palmas de mis manos… susurrando en mis adentros: -esta será la última vez-…

Lo prometí midiendo el área blanda de mi clavícula tensándome la piel…

Pero las promesas no servían de mucho cuando por dentro el ácido me ardía en el estómago provocándole a mi boca gritar, a mis ojos llorar, a mi cuerpo caer… aquello era caótico.

El entorno silencioso que me abrazaba era tan abrumador y la claustrofobia me envolvía, me cegaba la neblina… ¿quién me podía entender, si ni yo misma me entendía?

Era tal como si pudiendo escoger entre respirar y huir, decidiera quedarme para morir…  ¿quién más que yo podía pararlo?

En ese momento me volví aún más sensible, simulando una dureza que ni el mismo espejo creía… me volví tan dulce para lo imposible y tan ácida para lo ideal... sin embargo me escondía entre sonrisas y caretas, entre el sarcasmo tan tangible y creíble, entre el tenue brillo de la luz encontrándose con mi rostro, en alguna puesta de sol terminando su espectáculo.

Entre los signos de pregunta que adornaban mis palabras,  me convertí en la misma de siempre,  y esa que había prometido sería la última vez, de nuevo se dejó envolver por el maldito círculo vicioso  que la mataba apasionada y lentamente cada vez que creía poder soportarlo una última ocasión, estando justo ahí en la cima, siendo ya muy tarde, reconocí no poder con tanto, y en el punto de mi inicio me retorcí con tanta furia que las venas de mi cara simulaban los ríos de un mapa, tan trazadas y marcadas que se podían tocar…

Nuevamente el hielo congeló mi sangre apenas tibia, cuando la gravedad me trajo al suelo… con ambas manos tocando la tierra áspera, tres lágrimas bañaron el espacio entre mis manos y el ritual volvió empezar diciendo: ésta será la última vez-

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Génesis Hernandez Camacho Srita Me autodescribo como una melómana. La música es la mejor musa. "La música me busca, yo la hago mía, nos conocemos bien y somos amigas"

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Me autodescribo como una melómana. La música es la mejor musa. "La música me busca, yo la hago mía, nos conocemos bien y somos amigas"

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