Tomé una caminata esa tarde, me di cuenta que necesitaba algo más que el encierro, o mejor dicho darme un descanso del auto castigo al que me había sometido, ese que me exiliaba del mundo ideal entre comillas y me abandonaba en medio del desierto, sin compañía, sin habla y con ganas de llorar.

Necesitaba un receso de mis celos, de mi silencio y de mi soledad, una merienda con la esperanza y un café con mi antigua YO. Necesitaba descubrir que habían dentro de mí muchísimas más razones que las que me habían amputado aquellas ganas de seguir.

Observé la luz desvanecerse en pedazos mientras la luna se fortalecía ante la muerte del día, y en el silencio de una puesta de sol escuché las últimas tonadas de una melodía sonando justo ahí, en mi cabeza, en mis oídos, en mi corazón.

Tras recorrer toda la manzana sonreí conmigo misma, me probaba que sí podía sonreír así otra vez, como si nunca hubieran rasgado la tela frágil de mi sonrisa… me probaba lo bueno que se sentía abrazarme yo misma y consentir a esa niña que habitaba aún adentro, la que me pedía dulces, lápices de colores y un nuevo libro de vida para colorear…

Fue entonces que decidí empezar de cero, empezar como si nada hubiera pasado, como si nada hubiera cambiado, empezar a bailar un vals conmigo misma en la sala de mi casa, empezar a soñar con unicornios y arcoíris de nuevo, empezar a recoger los sueños que quedaron en el suelo… y sí, así me permití correr bajo la lluvia, llorar por última vez y empezar a cantar de nuevo con inocencia en el corazón.

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Génesis Hernandez Camacho Srita Me autodescribo como una melómana. La música es la mejor musa. "La música me busca, yo la hago mía, nos conocemos bien y somos amigas"

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Me autodescribo como una melómana. La música es la mejor musa. "La música me busca, yo la hago mía, nos conocemos bien y somos amigas"

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