Suavidad de estéreo fon
En la comodidad de la esponja
Mientras el plástico negro
Dejaba marcas en tu piel blanca

Tus zapatos de gamuza negra abiertos mostraban el esquemático diseño de tu esmalte gótico.
Penetrante tu mirada de sombras oscuras y toda la gama pero equilibrada variedad de piercing,
se mezclaba con el precioso colorido de tu cabellera.
Amante del heavy, buscaba más pensamientos que sentimientos,
un poco de salvajismo en vez de pasión.
Dando sorbos de alucinógenos y sangrantes bebedizos,
gastaba sus ahorros comprando atuendos y cinco minutos de eternidad intravenosa
para revolcarse de cuando en vez entre amantes forrados de látex, no mucho, solo por diversión.
Dándose horas de horas en medio de una extraña pero feliz soledad,
te ríes de las viejas fotos de niña con colitas y muñecas,
que junto a juguetes sexuales hacen un diseño muy sui generis de tu habitación.
Bajando las escaleras, esperas que todos hayan terminado de cenar para servirte un bocado,
y darle un beso en la frente a tu madre.
Odiando los chicos con peinados cortos de gomina y traje correcto,
disfrutas largas conversaciones en la fila para entrar al concierto.
Sin pasar inadvertida, te acostumbraste a las miradas fulminantes
y ver el eterno dedo acusador, siempre apuntado como fusil esperando cualquier orden para jalar el gatillo.
Llena de reproches y un poco de odio, descargas toda tu ternura de pana en tu gato Himalaya,
trabajando un poco y estudiando para tu definitiva independencia,
transcurren los días en el entorno psicodélico, y largas miradas enigmáticas al arte.
Fumando en la banca de un parque, con dulzura encontrada miras una mujer amamantando. El futuro? …

Conozca al autor
Carlos Castro

Sobre El Autor

Artículos Relacionados