Yo vi las golondrinas partir
vi el cielo nublarse y las aguas escazas
me hacían morir de suciedad y sed.
El verdor se perdió entre tantas miserias urbanas
y las buenas costumbres se escondieron en el olvido.
Ya nada parece ser humano y solo el dolor asomaba su rostro fúnebre y hambriento.

Y el Señor sintió pesar por haber hecho al ser humano,
el quería que fuéramos hermanos,
pero pudo la gula y la vanidad con nosotros,
y parece que al acercarnos a un desconocido
es porque esperamos algo a cambio; es decir,
nada noble de nuestra parte.

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Carlos Castro

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