Alexandra Morado | México

Sentada debajo de un árbol, debajo de un árbol de mango… sentada me puse a pensar en todas las cosas que puedes encontrar.

Nara, ¿recuerdas esa estúpida canción que cantabas cuantas veces fuera necesario para estresarme? Me fastidiaba mucho, demasiado y cuando lo notabas, cantabas más fuerte y más rápido, entonces te besaba para callarte, hasta hacerte daño, todo el maldito daño del mundo mientras te pudiera callar. Como te odiaba cuando hacías cabrearme, eras adorablemente odiable y odiable mente adorable.
¿Crees que yo te amaba realmente? Porque yo sí, lo creo; creo en todo lo que tú creías, pienso en todo lo que tú pensabas.

Hace un momento use la llamada que me dieron para hablar con tu madre, le cante tu canción y al igual que a mi pareció hartarle, me grito tantas cosas que no pude comprender, pues era tanto su llanto que no se distinguían las palabras, ella lloraba y gritaba, lloraba y gritaba…
De todas las palabras que articuló, entendí que jamás me acepto, nunca me tolero ni llegó a apreciarme como a otra de sus hijas, tan solo esperaba tu fin conmigo; sin embargo, hoy que le dije “he terminado con su hija” no se alegró ni aplaudió de felicidad como había dicho que lo haría el día en que nosotras termináramos nuestra relación. Se limitó a sufrir como cualquier madre que sufre por la muerte de su hija.

Puedo verla en mi mente cayendo al piso de rodillas con el teléfono en la mano, mientras me maldice infinitamente y yo, yo solo cantaba, cantaba y sentía como mis ojos se inundaban; de un momento a otro mi cara se encontraba empapada y seguía cantando y tu madre llorando; me pedía la dirección de este lugar, le dije que me trajeron durante la noche en un pequeño vehículo cerrado y que no reconozco donde estoy, el camino fue largo quizás dos o tres horas, no soy muy buena para calcular el tiempo; pero al menos sé que las cárceles más cercanas al pueblo son las #26, la #63 y la #71, me dijo que me buscaría en todas las cárceles si era posible pero que me encontraría. ¿Qué crees que me haga? ¿Crees que sea capaz de matarme? ¿Piensas que alguien se puede volver un asesino solo por ti? que acaso ni estando muerta dejas de controlar a las personas.

Nara, ¿estas escuchándome verdad?, me prometiste escucharme siempre; y desde que estoy en este asqueroso lugar no te he visto ni una sola vez, ¿acaso estas molesta conmigo? ¡Cómo puedes enojarte con quien te ama! Yo creo en que te amo, Tú, ¿en qué crees?

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