Hay un viejo dicho que dice: “poco le importa al que nada le ha costado”. En la actualidad vivimos una época en muchos sentidos maravillosa, pero en muchos otros también terrible. La era de la información que perfectamente debería ser considerada como la era de la sabiduría, donde alcanzar el principal objetivo humano que por excelencia ha sido el entendimiento de las cosas, se ha convertido más bien en una era de irresponsabilidad, desperdicio y despilfarro, una era de inconciencia y falta de enfoque.

privacidadY es posiblemente porque a muchos nada nos ha costado el acceso a las libertades con las que contamos, somos inconscientes de lo que tenemos dándolas por sentadas así como nuestros deberes por omisos en cuanto al manejo de la información, creación y difusión de contenido se trata. La falta de conciencia siempre ha sido el principal factor que ha traído desgracia a la raza humana. Dentro del espectro conceptual que hoy me trae a ustedes es inconcebible pasar por alto las redes sociales, herramientas que han enmarcado el pináculo de la actual era de la información digital trayendo consigo nuevos niveles a disciplinas de análisis como por ejemplo el “big data”.

El comportamiento promedio del usuario de redes sociales tiende a la generación de contenido de forma irresponsable e irreflexiva. Si es ya de bastante difusión el constante recordatorio sobre pensar que se publica, a quien se etiqueta y que le decimos a los demás sobre nosotros mismos cuando publicamos en internet algún contenido, también debemos pensar en la huella digital que dejamos al paso de nuestras vidas con información que no generamos ni consciente ni intencionalmente.

Como claros ejemplos del contenido que generamos de manera involuntaria tenemos aquellos casos que dieron como resultado la creación del derecho al olvido que ciñe sobre Google en Europa y a estas alturas probablemente sobre otras regiones del mundo. En estos casos se llegó a generar información de acceso pública de índole legal o financiera sobre personas físicas, misma data que a pesar de haber caducado su vigencia se mantuvo constante en la red generando problemas personales sobre su pasado a estas personas que ya no debían de mantener esta sombra sobre sus hombros.

Social-Media-seguridadEste es un hecho importante de anotar. Ya que existe un gran flujo informativo que generamos en el transcurso de nuestras vidas. Uno de los usos más marcados del análisis masivo de datos es justamente establecer patrones de comportamiento según las búsquedas en internet, compras en línea, compras físicas con tarjetas de crédito, comentarios en redes sociales, “likes” y re tuits para mencionar algunos que son generados, almacenados y estudiados, hasta donde podemos tener cierta certeza, por la industria bancaria, comercial y todos aquellos que puedan pagar por esta para poder generar publicidad asertiva y mejores servicios al usuario, o al menos eso es lo que nos dicen.

En lo único que se puede tener algún nivel de certeza es que la información existe y es almacenada por otros, no sabemos de qué manera o con que niveles de seguridad pero sabemos que está allá afuera, y esto debería dejarle un poco más que pensar a aquellos que han introducido sus datos biométricos en sus teléfonos celulares.

Existe un numero importante de usuarios que expresan un gran nivel de desinterés por la seguridad y la privacidad de la información. Si la pregunta que viene a su cabeza es ¿quién puede querer mi información? O ¿A quién le pueden interesar mis datos? La respuesta es, básicamente a todos los que tengan interés en el análisis de información.

Para hacer conciencia voy a traer a escena un panorama que a muchos puede llegar a parecerles paranoico, e incluso digno del género más “cyberpunk” de los oscuros rincones de la ciencia ficción pero que en realidad no es tan alejado de la realidad como muchos creen.

Imaginemos un mundo donde el acceso al trabajo es limitado, aun más limitado que en la actualidad, donde la competencia es tan dura y las compañías multinacionales tan exigentes que analizan la vida de cada oferente a un puesto de trabajo con tal magnitud de detalle que puedan llegar a establecer patrones conductuales y psicológicos antes de permitirse la contratación. Un mundo donde lo que buscas en internet, lo que compras, las reacciones ante estímulos externos determinados por la publicidad y la frecuencia e inmediatez de las acciones puedan determinar lo maleables, influenciables y flexibles que pueden ser las decisiones de alguien y poder determinar si resulta óptimo o no para un puesto de trabajo. O incluso un mundo en el que el análisis de un individuo en conjunto con un colectivo pueda llegar a establecer ciertos patrones que vayan a  permitir generar los estímulos necesarios para la campaña política más efectiva de todos los tiempos, un mundo donde sea posible establecer la conducta del individuo según la respuesta a estímulos y de la misma manera hacerlo con el colectivo.

Estamos hablando de escenarios donde la mente del colectivo puede compararse con una colmena. Donde el significado de democracia no es más que anonimato2una mera ilusión. La democracia puede llegar a considerarse una consecuencia de la libertad así como la libertad una consecuencia de la democracia en una equilibrada paradoja. Sin querer adentrarme demasiado en temas filosóficos y políticos voy a nombrar como referencia la primavera árabe, que para los más conspiranóicos comenzó como un movimiento de liberación y terminó como la justificación de la desestabilización del medio oriente gracias al uso de redes sociales y sistemas de comunicación basados en internet.

¿Eventualmente la tecnología puede ser usada para desestabilizar gobiernos? ¿Puede usarse la tecnología para el tráfico, de armas, drogas, órganos o personas? ¿Son los medios de comunicación basados en internet atractivos para los que busquen realizar actividades delictivas? La respuesta es tan clara como la concepción misma de la comunicación humana, una herramienta servirá al propósito de quien sepa usarla, sea el propósito que sea que esta persona tenga y no por este hecho puede llevarse a persecución a todos los que utilicen la herramienta. Justamente por esta razón es tan importante luchar por la permanecía de la libertad y el acceso a la privacidad que trae el anonimato.

Existen casos donde los gobiernos aprueban leyes en las que el acceso a la información privada es tan abusivo que se violan de forma expresa hasta las libertades más básicas como la de expresión como la ley SOPA que lleva a alcances mucho más de su simple acrónimo hasta intervenir comunicaciones y servidores con tal de cumplir su supuesto cometido.

Eventualmente los gobiernos impulsados por grandes corporaciones multinacionales impulsarán más y más leyes sobre el supuesto uso correcto del internet y a la prohibición del anonimato. El anonimato es un derecho, un derecho fundamental del internet, que no se refiere solamente a la capacidad de crear contenido anónimo, sino que también se refiere a aquella capacidad de consultar contenido de forma anónima. Sin embargo aquellos con el control del sistema nos quieren hacer creer que el que nada debe nada teme, y aunque este razonamiento es correcto también es verdad que el derecho de acceder a contenido sin que se sepa que somos nosotros aunque sea solamente porque no queremos que nadie sepa sobre nuestros intereses es también nuestro derecho, derecho que los gobiernos cada vez buscan reducir de forma más agresiva.

Nuestra información es valiosa, y la gente con poder lo sabe. El problema es que a nosotros mismos se nos olvida el valor de nuestra data, la que generamos a conciencia y la que no. Es por esta razón que debemos mantenernos vigilantes y críticos ante cualquier intento de la industria o los gobiernos por violar nuestra privacidad y nuestro derecho al anonimato. Recordemos que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

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Jherom Chacón Vega Ing Ingeniero en sistemas y Docente. Analista de sistemas y desarrollador de software. Geek, maker y tecnólogo apasionado.

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Ingeniero en sistemas y Docente. Analista de sistemas y desarrollador de software. Geek, maker y tecnólogo apasionado.

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