Oh Cortázar, qué maravilla has escrito.

Su obra estrella, esa que, no sabemos si lo marcó tanto como lo ha hecho con nosotros, con nosotros, que hemos abierto su Rayuela, ya sea la versión de bolsillo o tal vez la primera edición; o con todo aquel que inocentemente esperó un simple libro y de repente se vio inmerso en un mundo, no de cuento de hadas; pero inclusive más apasionante que ese.

rayuela4

En definitiva, Cortázar lleva la literatura a otro nivel, insurrecta creación que demuestra que los límites son imaginarios, incluso antes del primer capítulo nos reta a desafiar nuestras costumbres, a salir de “la zona de confort” y tomar el riesgoso sendero que incita en su Tablero de dirección; y no es para menos, De otros lados exhalta el yo filósofo que se esconde en muchos, tal vez en todos.

La magia está en todo lo que respecta a Rayuela. En ella se encarna todo y un poco más de lo que posiblemente Julio Cortázar fue, dígase posiblemente por falta de fundamento o escepticismo; ya que Oliveira, Morelli y Traveler en uno solo, resulta difícil de visualizar, sin embargo no conlleva gran esfuerzo entender las similitudes entre Oliveira y su creador. Es una pena manifestar que se carece de prueba, por lo tanto de derecho el afirmar que Cortázar, al igual que Oliveira (lo que sí nos consta) anda por la vida buscándole el sentido a la misma.

rayuela2Su armoniosa composición nos lleva a creer que es una apasionante historia de amor como tal y sí que lo es; (si bien no fue a causa del mutuo acuerdo) La Maga y Horacio estuvieron juntos el tiempo preciso para amarse, odiarse y amarse un poco más (aunque él diga que todo dura un poco más de lo que debería durar), acontecimiento ficticio en su totalidad; ya que si ese fuese el caso en nuestras vidas, las editoriales no podrían acabar las impresiones de historias de amor y desamor y más amor. Asimismo, es más que un amorío, es el grito de ironía, melancolía, alegría, locura, sufrimiento, desesperación… Ante una vida sedienta de más y más sin cesar.

Su popular frase “andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos” es una ínfima partícula de todo lo que es digno de citar. Desde su capítulo noventa y tres, pasando por “Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Qué nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser” hasta su insatisfacción: “(…) obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano. Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma.” Cortázar se inmortalizó cuando Rayuela se engendró.

rayuela3

Y finalmente, una cita sin autor (ya que me es desconocido) y que comprime la esencia de tan magnífico conjunto de palabras:

“En cualquier caso todo obra podría interpretarse como una vasta parábola de la caída del hombre después de haber probado el fruto del conocimiento”


Titulo: Rayuela
Publicada: 1963
Autor: Julio Cortázar
Genero: Novela
Páginas: 453
Puede Leer este libro aquí: Rayuela


 

Conozca al autor
Melissa Rivera Srita Estudiante y aprendiz. No sé qué es el amor en sí, pero sé que amo la literatura y el café.

Sobre El Autor

Estudiante y aprendiz. No sé qué es el amor en sí, pero sé que amo la literatura y el café.

Artículos Relacionados