Karen ( Yuuki) Pared | Argentina

Y ella estaba sola… sola, sentada tocando el piano, haciéndolo sonar para nadie, ahogando sus propias penas en aquellas teclas blanco de marfil, si, ella, solo pensaba en él. Él venía, se iba, eran libres, siempre lo fueron, ese fue un trato entre ellos, eso no había cambiado. Pero ella, estaba sola, ¿era libre?.

Pero enredada en la oscura soledad, y en sus interpretaciones que nadie más oía.

Las habitaciones y sus penumbras, hacían que sus dolores fueran mayores, que sus lágrimas brotaran con más fuerza, y sus sentimientos, puesto en notas de piano, que nadie entendía. La calidez de sus brazos se desvanecía, nadie podía creer porque seguía con él, ni siquiera sabían cómo se llamaba. No te preocupes, se feliz, eso era todo de sus labios, no te preocupes, todo saldrá bien, pronto estaremos juntos. Aunque siempre le dijo la verdad, sabía que no estarían juntos nunca más. Había responsabilidades que cumplir, había sueños que lograr, metas al cual llegar. Y esos caminos, los caminos que habían elegidos antes de conocerse, los separaban, habría una brecha, entre ellos, que no se podía comprender como seguían juntos, si eran tan diferentes. Porque seguían amándose, porque eso decían, aunque no sé si realmente lo sentían así, es muy rara su relación. El viene, se va. Cuando quiere esta, cuando no. No.

Que podía esperarse de un nazi, pensaba ella, aun tocando el piano, sola en su cuarto. Pues Hitler ya había muerto, hace tiempo, pero no su ideología, y ella pensaba, que podía esperarse de alguien que seguía a Hitler. Seguía tocando, y sus lágrimas se fueron secando. La isla bonita, decía una canción, y sus sonrisas, sus recuerdos, sus cálidas manos, sus tiernos besos, todo eso era la ilusión más bella que había tenido, pero no era más que eso. Solo era un espejismo. Solo una ilusión, una mentira, inventada, para no ver la realidad. Es el sueño en donde todos se quedan, pero ella quería más, de pronto el piano dejo de sonar. Ya no había música en el lugar. Ya no había tristeza, ni lágrimas, ni sonrisas, ni recuerdos, no había sentimientos, fueron muriendo con las notas del piano.

Si el realmente supiera, lo que pasa por su mente, si supiera, por lo que realmente, está pasando, no sería tan frio, tan distante, tan él. Ella lo sabía, el no cambiaría, y no quería cambiarlo, ella lo que quería así, así como él era. No había nada que cambiar, quizás su tiempo ya había pasado, si realmente era solo eso, su tiempo juntos tal vez ya había terminado, y era hora continuar, cada uno por su lado, él siempre hablo del destino, de ser un peregrino en  del amor, ¿pero, realmente sintió amor? Ella, siempre supo, que no era para ella, aun cuando sabía que no era, se dejó atrapar por esos sentimientos que la hicieron estar cerca del cielo, poder sentir las nubes tan cerca. Que tenía que ver todo esto, con el hecho que ella, ahora estaba sola, sentada delante de aquel piano, tan alejada de él, tan desesperada por verle, por sentirle, pero no, su tiempo junto pasó, paso tan rápido, que él ni siquiera lo recuerda, ni siquiera le importa, pues eso es lo que hace que a ella, ya casi ni le importe, que ya no llore, que ya no sienta. Que se fría, y distantes con los demás, que no sea ella misma, ella misma, la chica dulce y feliz que siempre fue, esa luz interna, se fue apagando, disminuyendo cada vez que acercaba más a su lado. Millones de problemas tenía ella ya, y él se estaba volviendo su problema mayor. Sintiera lo que sintiera por él, ya no era lo mismo. Ya no era igual.

Su vida no es su libro, y ella no será una historia más suya. Algo que pueda escribir y olvidar, con solo dar vuelta la página. Ella, era su propia historia, y él solo un personaje más.

 

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