La apertura cultural de Japón tras la histórica Restauración Meiji ha ido permeando poco a poco en espacios sociales y culturales de una manera sigilosa. El Japón moderno de la segunda mitad del siglo XX ha experimentado un nivel de interconexión como nunca antes lo ha tenido la sociedad japonesa, y ello se manifiesta más palpablemente en las manifestaciones artísticas.

Templo Ryoanji, Kioto.

Ir por la calle en Tokio es toda una experiencia musical, según la zona por donde se camine, se escuchará música abismalmente distinta. Hay música según el contexto.
Es imposible olvidar un paseo por las sonoras calles de Akihabara, donde en cada escaparate de figuritas de anime se está reproduciendo el opening o alguna canción principal de la famosa serie que anuncian. Un mundo un poco friki, diría un querido amigo.

Concierto de violín Japonés, Kioto. Agradecimiento t crédito a:  A. Franco

Por otra parte, y como mencioné en la primera nota, la convivencia con la tradición milenaria es elemental, por lo que son muchos los festivales musicales que hay en Japón, los cuales involucran elementos místicos del sintoísmo.
Es común que en los templos haya alguna manifestación musical para rendir culto a sus deidades y se involucre la música, los aplausos y los instrumentos en algunas partes de los ritos.

Una de las experiencias más gratas compartidas con los colegas de viaje, y que tiene relación directa con las manifestaciones musicales fue el karaoke. ¡Sí, el karaoke japonés!
Para empezar, el karaoke en Japón es bastante diferente; el cantante manifiesta su arte en privado con su grupo de amigos. Todos oyen las desafinaciones pero nadie sabe quién las produce. Se cierra la puerta de la sala de karaoke y todos empezamos a derrochar arte.

Avenida de Akihabara, Tokio. Agradecimiento t crédito a:  A. Franco

Primer inconveniente, las canciones estaban transcritas en japonés. Shakira, Juanes, y hasta Daddy Yankee y Luis Fonsi con el hit Despacito, ¡suenan en japonés! Éramos los loquillos que gritábamos al micrófono en español. ¡Qué pasada!
Realmente en Japón se oye de todo, desde recitales de música clásica de corte europeo, Kpop, Jazz hasta alguna rumbita flamenca vi anunciándose en un pizarrón cultural.

Templo Kiyomizu- dera, Kioto.

Templo Kiyomizu- dera, Kioto.

[Realmente eso lo asumí al ver en la foto que ponía una guitarra, un mantón y una silueta de gitana, porque yo de japonés nada per ni una letra]

Japón es todo un ejemplo de interculturalidad, a Japón hay que sentirlo, hay que oírlo.

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Antonio Trana Contreras

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