Año: 2015
IMDb rating: 7.2
rottentomatoes

La realidad supera a la ficción.” Cuántas veces habrá llegado esta frase a nosotros, generalmente para referirnos algún hecho sorprendente, generador de incredulidad y estupefacción.

Esta trillada línea constituye el tagline de la magnífica obra hispano-argentina El Clan. Tras su lanzamiento el 13 de Agosto, ha tomado por asalto ese país con sobradas razones, no sólo por el alto nivel de cinematografía expuesto, sino también por el trato descarnado que se le da a los lamentables hechos acaecidos en una época oscura de la historia del país suramericano, y cuyas heridas aún no terminan de sanar.

sq_el_clan_ver5Corre el año 1982. Son tiempos duros, de inestabilidad política con un país dirigido militarmente con mano de hierro. Cerca está la democracia, cuya aproximación se va dejando ver al transcurrir la película. Es en este momento confuso cuando el exmilitar Arquímedes Puccio, patriarca de una familia socialmente notable y bien conectada con el gobierno imperante, comienza a raptar personas para su lucro personal asistido entre otros por su hijo Alejandro, tal y como hicieron muchos otros soldados y policías que poco tiempo atrás perpetraban estos actos con el fin de desaparecer disidentes y opositores en general al régimen de turno.

El rol de Arquímedes viene magistralmente interpretado por el polifacético Guillermo Francella. Luego de traernos al inolvidable Pablo Sandoval en la magnífica El Secreto De Sus Ojos, Francella nos sorprende enseñando todo el cinismo y la sangre fría de que es capaz Puccio mientras ejecuta sus crímenes, a la vez que se nos muestra como el líder de una familia numerosa, en apariencia normal, pero cuyos miembros tienen conocimiento de lo que está sucediendo en su casa, donde mantienen recluídas a las víctimas mientras se realizan las negociaciones de rescate.

Hay una Pucciomanía” nos cuenta el afable Guillermo. “Incluso hay visitas guiadas a la casa de familia donde vivieron”. Nos habla desde una perspectiva personal, pues él mismo vivió en el mismo vecindario donde está la casa de los Puccio. “Es una historia criminal emblemática de Argentina“, continúa aplicando ese perfecto adjetivo. “Recuerdo que en aquella época nadie podía creer que fueran culpables. Se veían tan inocentes, como una familia normal. Aún hoy hay gente que cree en su inocencia“.

Mucho tiempo ha pasado desde sus inicios como actor humorístico en shows de TV tales como Poné a Francella y Casados Con Hijos, pero este

hombre aún nos hace sonreír al relatarnos las incomodidades que vivió con el teñido de su cabello para impersonar a Arquímedes y los contínuosel-clan retoques requeridos para mantenerlo blanco. Entonces sorprende más la ejecución de semejante personaje oscuro en una soberbia pieza de actuación de principio a fin, muy bien complementada en su desarrollo por el joven actor Peter Lanzani, en su debut en la pantalla grande encarnando a Alejandro, hijo de Arquímedes y asistente principal del mismo en sus fechorías. Atribulado, inseguro, deseoso de escapar de su realidad pero finalmente incapaz de hacerlo por diferentes motivos.

Más de dos millones de personas sólo en Argentina han acudido a las salas de cine a presenciar este terremoto -como ha sido definido por la prensa local- batiendo de largo el récord de asistencia que ostentaba hasta ahora su coterránea y nominada al Oscar en 2015 Wild Tales (Relatos Salvajes). La respuesta a la pregunta obligada en este momento es “sí”. Esta película del joven y también argentino director de 44 años Pablo Trapero será la representante de ese país en la ceremonia de los Oscars 2016, habiendo asegurado ya su distribución en Estados Unidos por parte de 20th Century, de la mano con Fox International manejando el mercadeo. Gran augurio para una obra que viene blindada en cuanto a producción se refiere, con un equipo formado nada menos que por los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar y su marca El Deseo -la cual produjo la mencionada Wild Tales- junto al propio Trapero y otro fuerte de la producción cinematográfica en Argentina como lo es Axel Kuschevatzky.

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Este film representa la cúspide de este pujante director, quien en su corta pero sólida carrera ya nos ha permitido adentrarnos en algunas realidades cotidianas de su país natal en cintas tales como Lion’s Den (2008), Carancho (2010) y White Elephant (2012), mostrando la crudeza y dificultades inherentes a la vida dentro de una sociedad tercermundista como lo es la argentina. Ya con el León de Plata conseguido hace menos de tres meses que lo acredita como mejor director del Festival de Venecia 2015, Trapero y El Clan se posicionan de manera importante para seguir haciendo ruido en 2016.

Una impecable fotografía, inclusión de elementos e imágenes de la vida real que permiten ubicarse y entender un poco el contexto histórico en que se desarrolla la historia, el uso efectivo de la filmación en movimiento, un reparto sólido y una banda sonora elaborada con cariño dentro de la cual se desliza suavemente la canción “Sunny Afternoon” de The Kinks, complementan esta cinta que sin duda alguna recomendamos ampliamente para el disfrute de nuestros lectores.

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Conozca al autor
Mario Lasterra Una criatura edificada siguiendo los lineamientos estrictos del método científico que sin embargo oculta bajo su mecanizado ser el gusto por el arte en general, siendo sus predilectos música y cine, ambos como generadores de inspiración para afrontar el apocalipsis que ya está aquí y nos consume día a día sin (querer) darnos cuenta, dejándonos sin posibilidad alguna de redención --- "I was neither living nor dead, and I knew nothing. Looking into the heart of light, the silence." T. S. Eliot / The Waste Land (1922)

Sobre El Autor

Una criatura edificada siguiendo los lineamientos estrictos del método científico que sin embargo oculta bajo su mecanizado ser el gusto por el arte en general, siendo sus predilectos música y cine, ambos como generadores de inspiración para afrontar el apocalipsis que ya está aquí y nos consume día a día sin (querer) darnos cuenta, dejándonos sin posibilidad alguna de redención --- "I was neither living nor dead, and I knew nothing. Looking into the heart of light, the silence." T. S. Eliot / The Waste Land (1922)

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