Natalia Impaglione

  Muchas son las preguntas que nos hacemos durante nuestra existencia, ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el propósito que tenemos aquí? ¿De qué estamos hechos y que nos mueve día a día? ¿Será el cerebro, el corazón o una conjunción de ambos lo que hace de nuestros cuerpos una máquina perfecta?… ¿O quizá algo más?

¿Será el alma esa quizá?

El alma, el elemento espiritual etéreo como un suspiro e inmaterial que, según algunas religiones, es la responsable de nuestra existencia. Ese fragmente de nosotros mismos que nos abandona al morir trascendiendo la vida en sí, tomando un camino desconocido.

Pero este místico tema no solo compete a la espiritualidad sino que también a la ciencia ¿Cómo?  Lo veremos en este informe.

Hace ya muchos años atrás el científico Duncan Mac Dougall experimentó con más de 500 personas moribundas pesándolas al instante justo de su muerte. Este hombre, obsesionado con la existencia del alma, logró probar que el cuerpo humano pierde 21 gramos exactamente al momento de morir.

No todos los cadáveres tenían el mismo resultado, pero si la mayoría, incluso por medio de una máquina de rayos x dijo ver un haz de luz salir por la boca de los individuos lo que lo llevó a escribir un artículo en una revista científica muy importante en la época. Como era de esperar, sus colegas refutaron la teoría de inmediato alegando que la pérdida era normal. Según argumentaron  el cuerpo humano derrama sustancias y el aire de los pulmones al instante de su deceso, incluso el cerebro sigue trabajando unos segundos más luego de la detención de el corazón, lo que explica deferentes experiencias que han sido contadas por personas que estuvieron muertas un pequeño tiempo, la sensación de extra corporizarse se debe a que las neuronas registran lo que sucede a nuestro alrededor o incluso el famoso túnel hacia la luz, no es más que el resplandor de las luces de la sala de emergencia.

No conforme Dougall experimentó con 50 perros. El resultado fue que los animales no perdían ni un gramo, lo que lo llevó a pensar que estos no tenían alma y que era una condición más que nos separaba de las bestias.

Ahora bien, siendo esto así, ¿realmente el alma pesa 21 gramos?

Seguramente no tendremos esa respuesta y las preguntas se acumularan ¿A dónde va cuando se despega de nosotros? ¿Al cielo? ¿Se funde con una nueva gvida que está siendo gestada en algún vientre materno? ¿O se dirige al universo, compartiendo con este su energía misteriosa?

Como ven la ciencia y las diferentes religiones se ven unidas en este tema. ¿Si el alma existe, somos receptáculos que sirven de contenedores de este ente que nos habita? Eso no lo sabremos nunca…al menos hasta que llegue nuestra hora.

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